Mi capacidad de sorpresa es cada día menor pero a pesar de eso hay momentos en

que creo que aún no la he perdido. Para bien, me he sorprendido y me han sorprendido con
Casa Adela.Curioso fué pasar por delante y no darse cuenta que ese era el lugar, no hay ningún distintivo evidente que delate que allí se da de comer. Enclavado al lado de las escuelas de Lada (Langreo), crees que es un chalé de cualquier familia con algo de suerte (o lo que sea) en la vida, jardín cuidado y hórreo, hacen del lugar muy atractivo y con posibilidades para comer fuera.
Decoración rústica

, sin recargos, chimenea encendida, barra mínima y apenas cinco mesas en uno de los dos comedores que tiene la planta baja del chalé, coqueto y con muy buen gusto, donde la luz natural tiene la mayor parte del protagonismo, parece más que estuvieras en el salón de una casa de pueblo que en un restaurante.
Trato cercano (aunque demasiado educado), atento, amable y familiar, mesas de buen tamaño, bien presentadas y con toque floral. Las primeras buenas impresiones te predisponen favorablemente.
Cocina tradicional, raciones enormes, buena se

lección de vinos (aunque faltan algunos detalles) y lo que mas sorprende, sus precios, apenas 3 o 4 € de diferencia con las tiendas, un acierto que debería de servir de ejemplo al resto de restaurantes.
Media de
croquetas de jamón ibérico (5€), compactas y cremosas aunque eché de menos mas relleno, normalitas.
Ensalada templada de pulpo (15€), diferentes lechugas frescas, pulpo muy rico y con un punto de cocción estupendo, impresionantes cebollinas confitadas con módena, patata cocida y vinagreta de pim

iento y cebolla, bien.
Ragú de pixin, langostinos y gambas (19 €), eché de menos que el pixin estuviera conjuntado con la salsa, bien sin mas.
Brochetas de presa ibérica con reducción de px y mermelada de pimientos rojos (14€), carne en su punto, sabrosa y jugosa, buen contrapunto de las salsas, muy bien. Lo mejor de la comida,
Natillas con higos al marrasquino (5€). No me gustan las natillas y no me dan mas los higos pero poco me falto para lamer el plato, impresionantes, no saben a las natillas tradicionales, mas bien parecen una sopa dulce,

sabrosa, y los higos confitados con marroquino dan un contraste, delicioso y no muy dulce, cosa que agradezco.
El
pan no estuvo mal pero bastante normalito, para beber un
Placet 2006 (17€), no le presté mucha atención pero a bote pronto me pareció equilibrado, aunque también muy plano e insulso, la temperatura de servicio (muy frio) no le ayudó.
Café de pota, servido en jarra para repetir lo que quieras y
pastas caseras, muy ricas.
Dos personas, un total de
79 € Iva incluido, como tiene que ser, una
RCP exce
lente, y mas teniendo en cuenta que los entrantes valen para al menos tres personas (incluso cuatro), igual que una botella de vino (nos sobró casi un tercio), lo que haría bajar el precio por persona. Volvería sin dudarlo y más si cabe después de ver otros platos como el cordero y saber que por encargo comes pitu caleya. Gracias a
Covi por la sorpresa y a las mujeres del restaurante por el trato y por semejante placer, me sentí muy a gusto y disfruté mucho. Hasta luego, espero que sea hasta pronto.